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5 razones por las que la CDMX puede quedarse sin agua

5 razones por las que la CDMX puede quedarse sin agua

No es sorpresa que la Ciudad de México enfrenta una crisis por el agua. Delegaciones como Iztapalapa enfrentan constantemente la carencia del líquido, pero qué factores exactamente nos podrían llevar a que nos quedemos sin agua en la capital del país?

Una publicación de la BBC señala que existen al menos cinco factores clave que lleven a la ciudad a enfrentar la falta de agua:

Sobreexplotación del agua

Casi un 70% del agua que se consume en la Ciudad de México es extraída del acuífero, una capa de agua subterránea sobre la que se asienta la megaurbe, indica la BBC.

Pero esta reserva de agua es sobreexplotada por unos 591 millones de metros cúbicos anuales, según los datos oficiales. Los especialistas dicen que podría ser más, ya que en realidad no se sabe a qué velocidad se filtra el agua al acuífero.

“Sacamos mucho más de la que se recarga. Esto, además del problema de escasez de agua, causa el hundimiento alarmante de la ciudad”, explica Miguel Ángel Montoya, asesor en la cámara de diputados en el tema del agua.

Fugas, infraestructura vieja y poco mantenimiento

La escasez de agua se agrava también por la gran cantidad de fugas que hay en la red de agua de la capital.

Según los datos oficiales, el 41% del agua se pierde por salideros.

Estas fugas se deben a las viejas tuberías y al hundimiento diferenciado que las rompe.

Los expertos coinciden que también en las casas de la gente hay pérdidas que no son atendidas.

“Los 13.000 km de tubería se están cambiando por materiales de alta resistencia, pero desde 1997 hasta hoy sólo se han sustituido 2.500 km”, explica Daniel Salazar, Presidente de la Unidad de Gestión para el Desarrollo Sustentable AC.

Además de la infraestructura vieja, hay pocos recursos para su mantenimiento, explica Alejandro de Coss.

“El personal que se dedica a mantener la red es muy poco. Casi hacen milagros, pero no les alcanza la vida para arreglar todo lo que tienen que hacer”.

Crecimiento descontrolado

“Los proyectos de ingeniería hidráulica no han sido acompañados de una política de controlar el crecimiento urbano”, señala Dean Mohammed, investigador sobre agua en la Ciudad de México de la Universidad de Stanford, Estados Unidos.

Lo que ha cambiado en el sistema han sido “parches sobre parches”, que en su momento fueron medidas provisionales pero que terminaron siendo definitivas, dicen los expertos.

La demanda de agua no hace más que crecer con los habitantes de la ciudad.

La ciudad de México tiene unos 9 millones de habitantes, según las últimas cifras oficiales de 2015.

Pero cuando se suman los municipios aledaños del Estado de México y de Hidalgo que conforman la zona metropolitana, alcanzan más de 20 millones de personas, una de las aglomeraciones humanas más grandes del mundo.

Cuenca abierta, el agua se saca

En las épocas precolombinas la cuenca de la Ciudad de México estaba cerrada. La ciudad estaba asentada sobre un lago y el agua se encontraba en un circuito cerrado.

Pero desde épocas coloniales se abrió un canal con el fin de controlar las inundaciones y sacar el agua sucia de la ciudad.

A este le siguieron otras infraestructuras, como el Gran Canal, el Túnel Emisor Central y ahora se construye el Túnel Emisor Oriente. Según las autoridades, su construcción es necesaria para mitigar el problema de inundaciones.

Los expertos coinciden que esa agua, en lugar de sacarse de la cuenca, se podría reciclar y reutilizar.

Mohammed hace una metáfora. “Es como si tuvieras una cuenta bancaria y gastas más de tus ingresos.

“Con una misma trayectoria, hacia el noreste, sacamos el agua del valle”, explica Montoya.

Algunos expertos consultados, entre ellos Montoya, afirman que hay intereses económicos y políticos para que no se reutilice esa agua en el Valle de México.

¿Y el agua de lluvia?

Teóricamente se recarga un 9% del agua de la lluvia en el acuífero.

“Pero esta recarga es sólo teórica, ya que no es posible saber cuánta en realidad llega y además tarda mucho tiempo”, dice el asesor de diputados.

En la ciudad llueve un promedio de 920 milímetros al año, una cantidad de agua importante que sin embargo no es aprovechada.

“Esa agua se desperdicia. Por la imper meabilización del suelo poca se filtra al acuífero y, por si fuera poco, termina inundando la ciudad o en el drenaje”, dice Montoya.

Los expertos apuntan que no todos los habitantes de la ciudad vivirán el problema de falta de agua de la misma manera. Sino que “se verá reflejado el problema de la desigualdad en que se vive”, explica De Coss.

 

Fuente: BBC

Foto: pexels.com

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