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No todos los mexicanos tiene alimentación adecuada

No todos los mexicanos tiene alimentación adecuada

ADNECOAMBIENTAL/CIUDAD DE MÉXICO, OCTUBRE.- “Los mexicanos tiene alimentación por dos razones: lo que hay y para lo que nos alcanza” y a pesar de vivir en una país con las condiciones climáticas para producir la mayor parte de alimentos que sus ciudadanos se llevan a la boca, actualmente más del 50 por ciento de lo que se come, viene del extranjero.

La investigadora Julieta Ponce Sánchez, quien especifica que la seguridad alimentaria en México está garantizada sólo en términos de calorías pues desde hace algunos años se cuenta con una disponibilidad de 3 mil 200 kilocalorías por persona al día, lo cual supera las necesidades de cualquier adulto promedio, no obstante, la mayoría de ellas provienen de una alimentación poco saludable.

Los ingredientes fueron los que empezaron a cruzar las fronteras a partir de Tratado de Libre Comercio (TLCAN) y que hoy relacionamos con el problema de nutrición y de salud del país. Los ves en barritas de cereal, galletería, preparaciones para endulzar leche, cereales dirigidos a niños, todo lo que ya es parte de la dieta habitual y que hoy está culturalmente identificado con las familias”, dice la directora del Centro de Orientación Alimentaria (COA).

Mireya Vilar Compte, académica del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad de la Universidad Iberoamericana, define que una persona tiene seguridad alimentaria cuando tiene acceso a una alimentación variada, inocua y de calidad en todo momento, tanto en términos geográficos como monetarios.

Dice que en el país se mide a través de la Escala Mexicana de Seguridad Alimentaria, en la que mediante una serie de preguntas se categoriza a la población en cuatro dimensiones: seguridad alimentaria, seguridad alimentaria leve, moderada y severa.

A partir de la Cruzada contra el Hambre no se vieron modificaciones reales y esto condujo a que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) midiera de una forma distinta la inseguridad alimentaria, les hicieron algunas modificaciones en términos del parafraseo y cambiaron el orden, y eso condujo a estimadores un poco distintos a lo del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval)”.

COMER COMO UN ACTO POLÍTICO

La nutrióloga y especialista en sistemas alimentarios, Julieta Ponce, menciona que las decisiones político-económicas del Gobierno mexicano lo han hecho perder su soberanía alimentaria, es decir, su capacidad para tomar resoluciones y garantizar el Derecho Constitucional que dice en el Artículo 4 que la alimentación debe ser nutritiva, suficiente y de calidad.

Se refiere específicamente a las decisiones tomadas por el Estado Mexicano en la crisis alimentaria mundial de 1982 y la firma del TLCAN en 1994, que fueron determinantes para la situación actual de desnutrición y obesidad.

EL ABANDONO DE LO NUESTRO

Privilegiar a las empresas no sólo impacta la salud de los consumidores, es también parte de un círculo vicioso que ha expulsado a miles de campesinos de sus tierras y que hace que los subsidios gubernamentales se concentren en el 10 por ciento de los productores, ubicados en estados que cosechan alimentos para exportar, como Sinaloa. Eso también lleva a que el 70 por ciento de los pequeños productores viva en la pobreza, de acuerdo con lo declarado por la representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura (FAO) México en 2012.

Lo anterior ha provocado una pérdida en la autosuficiencia alimentaria, o sea, lo producido en México para consumirse por mexicanos, especialmente en cultivos estratégicos con información genética mexicana, que están disponibles todo el año y que tienen los nutrimentos que requiere la población en este momento para resolver los problemas de salud: maíz, frijol, amaranto, chía. Hortalizas como el nopal, otros cultivos como el aguacate, cacahuate y otros productos de origen animal que complementarían toda la lista, como el huevo, leche y sardina.

LA ALIMENTACIÓN, OTRO DERECHO VULNERADO

En 2011, la Cámara de Diputados aprobó modificaciones al Artículo 4º Constitucional con el que se agregó el párrafo que señala que “Toda persona tiene derecho a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad. El Estado lo garantizará”, no obstante, a cinco años de ello, el Estado no sólo no lo ha garantizado sino que lo ha vulnerado.

Dice que otro caso donde el Estado no ha sabido proteger a la población es en la lucha del impuesto al refresco, en el que la industria ha presionado para echarlo para atrás; al igual que al permitir la siembra de maíz y soya transgénicos: “Ahí hay un amparo promovido por la sociedad civil no por el Estado, Sagarpa (Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación) permitió los cultivos comerciales de maíz y soya transgénicos. Estamos hablando que es representante del Estado y por derecho constitucional tienen la obligación de proteger contra terceros”.

 

 

¿HACIA DÓNDE IR?

A casi tres años de la presentación de la “Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes”, organizaciones civiles y expertos en el tema han denunciado que es “débil, frágil e incongruente”, además de un “fracaso” que termina por beneficiar a las empresas, según lo dicho en un documento de la Alianza por la salud en 2015.

Por su parte, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) determinó en marzo de este año que la Cruzada Nacional contra el Hambre, el principal programa social de la actual administración, tiene deficiencias en el diseño, en la focalización de la población a atender y en la coordinación de acciones implementadas, por lo que no hay pruebas de su contribución a la erradicación del hambre en 7 millones de personas.

Fuente: Agencias

 

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