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Una ciudad tóxica bajo el Ártico

Una ciudad tóxica bajo el Ártico

ADNECOAMBIENTAL/CIUDAD DE MÉXICO, AGOSTO.- En 1959, el Ejército de Estados Unidos construyó una enorme base militar bajo el hielo de Groenlandia. Se planearon hasta 4.000 kilómetros de túneles horadados a decenas de metros bajo el hielo, en medio de un desierto blanco que parece de otro planeta y a 200 kilómetros de la costa.

Públicamente el objetivo de esta nueva base, llamada Camp Century, era la investigación, que se realizaría en cooperación con Dinamarca, el país soberano de este territorio.

En ese entonces el contexto histórico tenía en desarrollo la Guerra Fría y como consecuencia, el proyecto estadounidense con la ayuda de Dinamarca, tendría un reactor nuclear que abastecía la base de inteligencia con capacidad de 200 personas. En las instalaciones habían oficinas, laboratorios, gimnasios, bares y, bajo un estricto secreto, habían cabezas nucleares que podían dispararse contra la Unión Soviética desde lanzaderas subterráneas. Toda una ciudad bajo el hielo.

Este proyecto único y de gran inteligencia fue documentado en su día por el periodista Walter Cronkite, que recabó información y declaraciones que aseguraban que la base no tenía objetivos militares a pesar de ser un lugar estratégicamente cerca a la antigua Unión Soviética.

Residuos tóxicos bajo el hielo

Nunca se llegó a construir esa gran instalación. Varios años después, el Proyecto Gusano de Hielo fue descartado y la base quedó en desuso. Los estadounidenses retiraron la cámara que albergaba el reactor nuclear, pero dejaron el resto de las infraestructuras y los residuos tóxicos generados durante su uso, asumiendo que el hielo los dejaría enterrados para siempre. La nieve, sin embargo, los dejado a una profundidad de unos 35 metros.

Sin embargo, un estudio publicado a principios de agosto en la revista Geophysical Research Letters alerta de que el aceleramiento del deshielo debido al cambio climático podría dejar al descubierto esos peligrosos residuos, con el consiguiente impacto ambiental.

Según sugieren los modelos climáticos usados para este estudio, el lugar del corazón de Groenlandia donde se construyó la base podría comenzar a derretirse antes de que acabe el siglo, hacia 2090, cuando la cantidad de nieve derretida supere a la nieve que cae.

Según precisan los investigadores, los restos de Camp Century se extienden por una superficie de 55 hectáreas (equivalentes a unos 100 campos de fútbol aproximadamente). Calculan que bajo el hielo hay 200.000 litros de combustible diésel y 240.000 litros de agua contaminada (que incluye aguas residuales), a lo que hay que añadir una cantidad indeterminada de refrigerantes radiactivos procedentes del reactor nuclear.

Asimismo, basándose en los materiales que se usaban en aquella época en las construcciones del Ártico, creen que el área podría contener policlorobifenilos (PCB) o bifenilos policlorados, compuestos tóxicos para la salud humana. Cuando el hielo se derrita, advierten los investigadores, los productos contaminantes podrían llegar al océano, generando un grave impacto en los ecosistemas marinos.

Fuente: agencias

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